Mercedes Loring: una vida entregada a la justicia y la paz

Mercedes Loring ha fallecido el 28 de diciembre. Es todo un ejemplo para la Comisión Diocesana de Justicia y Paz. Destaca por su trayectoria de fe, su incansable labor social y su compromiso con la justicia. Religiosa de la Asunción y miembro de la Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Madrid, ha entregado su vida a través de la vida religiosa, de la oración, de la acción radical en favor de las personas más empobrecidas y en pro de la justicia y de la paz.

Nacida en el seno de una familia numerosa (ocho hermanos), la vida de Mercedes cambió drásticamente durante la Guerra Civil Española. Su padre, ingeniero y dueño de una fábrica de aviones en Cuatro Vientos (Madrid), fue asesinado, dejando a su madre viuda a los 35 años con ocho hijos y en una situación de pobreza extrema. Esta experiencia de "pasar hambre" forjó su carácter. De los ocho hermanos, siete abrazaron la vida religiosa: dos jesuitas y cinco religiosas de la Asunción.

Aunque de joven soñaba con ser bailarina, Mercedes sintió la llamada de Dios a los 20 años. Tras pasar por Inglaterra y París, su espíritu misionero la llevó a cruzar el océano.
 

Misión en Ecuador: Barro y esperanza
Uno de los capítulos más luminosos de su vida fue su labor en Ecuador, especialmente en el barrio de Mapasingue, en Guayaquil. En una zona pantanosa donde el agua subía hasta el cuerpo en época de lluvias, Mercedes lideró la creación de una escuela de Fe y Alegría. Lo que comenzó con tres aulas de caña terminó convirtiéndose en un centro de cemento para más de 1.000 alumnos, demostrando que su fe siempre iba de la mano de la promoción humana y el desarrollo educativo.

Compromiso en España: Justicia y educación
A su regreso a España para cuidar de su madre, Mercedes no cesó en su empeño social. En Barcelona, trabajó en el barrio del Raval con personas sin hogar y colectivos marginales. Además, impulsó un colegio para adultos, brindando cultura y dignidad a mujeres que no habían tenido acceso a la educación. Ya en Madrid continuó con la misma labor.
Su compromiso con la Justicia y la Paz ha sido, según quienes la conocemos, "excepcional". Su labor práctica y su coherencia evangélica la han situado como un referente de lucha social dentro de la Iglesia.

Además de participar en los plenos y en las tareas de la Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Madrid, ha representado a la Comisión General de Justicia y Paz en la Alianza Española contra la Pobreza. Entre otras acciones reivindicativas participaba en las movilizaciones en torno al 17 de octubre, “Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza”. Cuando en 2018 se disolvió la Alianza, participó en el alumbramiento de la Plataforma por la Justicia Fiscal, hasta que quiso ir a prestar su ayuda a la residencia de mayores de su congregación en Riofrío (Segovia). Desde su retiro Mercedes nunca perdió el contacto con la Comisión de Justicia y Paz, frecuentemente comentaba las informaciones que le llegaban por whatsapp y reenviaba informaciones que recibía de otros foros.

Mercedes vivió su paso por este mundo poniendo su vida en manos de Dios. 

Una voz libre y directa
Mercedes Loring se ha hecho notar también por su franqueza y su deseo de una Iglesia más sencilla. Se hizo viral su petición al Papa Francisco de que se eliminaran los "sombreros" (mitras) de los obispos, por considerarlos símbolos de una jerarquía alejada de la pobreza evangélica. "Si pudiese cumplir mi sueño de ver al Papa, le diría que se quitase el sombrero y que se lo quite también a los obispos", afirmó con la lucidez de sus 95 años, defendiendo un estilo de vida austero como el de Jesús de Nazaret.


Legado actual
Su vida es el testimonio de que la fe no es un refugio, sino un motor para transformar la realidad a través de la justicia, la cercanía con el pobre y una alegría inquebrantable. Su comunidad de Navas de Riofrío, toda su congregación de la Asunción y toda la comisión de Justicia y Paz de Madrid, la echamos de menos.