LA COMISIÓN DIOCESANA DE JUSTICIA Y PAZ-MADRID SE SOLIDARIZA CON EL PUEBLO DE VENEZUELA Y LA RED ECLESIAL DE JUSTICIA Y PAZ EN LA PATRIA GRANDE
El sábado 3 de enero de 2026, el ejército americano, por decisión del presidente Trump, bombardeó Venezuela y secuestro a Nicolás Maduro, atropellando las reglas más básicas del Derecho Internacional y de la convivencia pacifica, de esa PAZ desarmada y desarmante que nos pedía el papa León XIV en la Jornada Mundial de la Paz.
La Red Eclesial Justicia y Paz en la Patria Grande emitio el pasado 6 de enero UN COMUNICADO, (al que se ha adherido esta Comisión Diocesana, así como la CGJP y otras comisiones de Justicia y Paz), en el que entre otras cosas se decía: "Condenamos estas acciones y pedimos la urgente intervención de los organismos internacionales para resolver esta grave crisis, exigiendo el respeto a la soberanía de las naciones, poniendo fin a la intervención militar y excluyendo toda forma de violencia."
En estos momentos, la situación es confusa, porque parace que el regimen dictatorial bolivariano continúa gobernando en Venezuela, si bien bajo "el mandato" de los Estados Unidos, deseoso de las riquezas venezolanas, sin que el pueblo de Venezuela y su opinión mayoritaría reflejada en las urnas en las elecciones del pasado 2024 sean tenidos en cuenta.
En estos momentos en que el mundo se encuentra tan tensionado, necesitamos orar al Príncipe de la Paz, nacido en Belén, que nos ayude a encontrar el camino de la Paz, la Justicia y la Reconciliación. El día 9 de enero se celebra en la Catedral de la Almudena la Jornada Mundial de la Paz a las 19,30, os pedimos vuestra asistencia en esta vigilia de oración y si no podeís asistir, por favor, orad por la paz.
"El bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica". (León XIV, Angelus 4 de enero)