CUATRO AÑOS DE SUFRIMIENTO PARA EL PUEBLO UCRANIANO
Muchos de nosotros miramos incrédulos las noticias de la televisión o los periódicos en las que una enorme cadena de tanques rusos avanzaba por tierra ucraniana, ¿qué sentido tenía esa invasión en pleno siglo XXI? ¿Qué sentido que el país más extenso de la tierra quisiera conquistar Ucrania?
Posiblemente, la mayoría de nosotros creimos que Ucrania se rendiría, que no aguantaría el envite ruso. De eso hace cuatro años, el pueblo ucraniano, contra todo pronóstico resistió, no querían, no quieren que una potencia agresora sea la dueña de su país. No desean la guerra que les está destruyendo, pero exigen una paz justa.
Massimiliano Menichetti, en Vatican News, escribe: “Ciudades vacías, familias destrozadas, miles de muertos y refugiados, hambre, frío, miedo, resistencia y orgullo. Desde hace cuatro años, esta ha sido la cotidianidad en Ucrania, cuando la Federación Rusa el 24 de febrero de 2022 la invadió. No es posible acostumbrarse a la guerra, a ninguna guerra, y sin embargo el tiempo pasa, afirmando la inevitabilidad de quienes solo siembran destrucción y roban sueños, esperanzas y crecimiento.”
Las cifras de muertos son escandalosas, se cifran en 500.000, más rusos que ucranianos, y si se cuentan heridos y desaparecidos pueden estar alrededor de 1.200.000. A estas cifras se añaden los desplazados, las familias separadas… Cuatro años de horror, imaginemos el miedo de los niños ante los bombardeos…
El 3 de marzo de 2022, el cardenal Osoro encargó a esta Comisión Diocesana que preparara una vigilia de oración por la paz, en la que el cardenal destacó: “El hombre que reza tiene sus manos en el timón de la historia. No lo tienen las armas, los tanques, las bombas. Lo tiene Dios. Y por eso esta noche venimos a pedirle a Dios que llegue la paz”.
A partir de ese acto, JYP Madrid peregrina por las distintas Vicarías orando con los madrileños por la paz, que tantos ataques está sufriendo en Gaza, en Sudán, en Yemen… Más de 50 conflictos armados. Es necesario seguir orando por la paz, al príncipe de la PAZ.
El papa León XIV en el Angelus del domingo 22 de febrero, nos pidió que "oráramos por el martirizado pueblo ucraniano y por todos los que sufren a causa de esta guerra y de todos los conflictos en el mundo".
“La paz no puede posponerse: es una necesidad urgente, que debe encontrar espacio en los corazones y traducirse en decisiones responsables. Por eso renuevo con fuerza mi llamamiento: que callen las armas, que cesen los bombardeos, que se llegue sin demora a un alto el fuego y que se refuerce el diálogo para abrir el camino a la paz.”, exigió el papa.
¿Seguirán los poderosos de este mundo haciendo oídos sordos al estruendo de la guerra?
No podemos dejar de orar por la Paz, por eso con el papa Francisco (Invocación a la paz 2014) pedimos:
Señor, Dios de paz, escucha nuestra súplica:
Hemos intentado muchas veces y durante muchos años resolver nuestros conflictos con nuestras fuerzas, y también con nuestras armas; tantos momentos de hostilidad y de oscuridad; tanta sangre derramada; tantas vidas destrozadas; tantas esperanzas abatidas... Pero nuestros esfuerzos han sido en vano.
Ahora, Señor, ayúdanos tú. Danos tú la paz, enséñanos tú la paz, guíanos tú hacia la paz. Abre nuestros ojos y nuestros corazones, y danos la valentía para decir: «¡Nunca más la guerra!»; «con la guerra, todo queda destruido». Infúndenos el valor de llevar a cabo gestos concretos para construir la paz.