21 DE MAYO -DÍA MUNDIAL DE LA DIVERSIDAD CULTURAL PARA EL DIÁLOGO Y EL DESARROLLO

21 DE MAYO -DÍA MUNDIAL DE LA DIVERSIDAD CULTURAL PARA EL DIÁLOGO Y EL DESARROLLO
 
 La Iglesia introduce a los pueblos con sus culturas en su misma comunidad, porque toda cultura propone valores y formas positivas que pueden enriquecer la manera de anunciar, concebir y vivir el Evangelio” (Papa Francisco, EG 116).
 
La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural se aprobó en 2001 y, a continuación, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 21 de mayo como el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, a través de su resolución 57/249 de diciembre de 2002.
 
Se trata de una jornada para profundizar en una de las más grandes riquezas de la que dispone la humanidad, su diversidad cultural: modos de vida, lenguas, literatura, artes plásticas, música, relación con la naturaleza y las religiones que se extienden por todo nuestro planeta y que tienen su impronta en el cuerpo y en el espíritu del ser humano, por ello es preciso: 
Concienciar sobre la importancia del diálogo intercultural, la diversidad y la inclusión.
Lograr que todas las personas nos comprometamos y apoyemos la diversidad mediante gestos reales en nuestro día a día.
Combatir la polarización y los estereotipos para mejorar el entendimiento y la cooperación entre las gentes de diferentes culturas.
El conocimiento y el respeto de cada persona hacia la cultura de otro ser humano propicia, sin duda, la fraternidad y el diálogo. Si bien debemos de establecer algunas barreras, puesto que existen tradiciones atávicas que no respetan los derechos humanos, en especial en lo que se refiere a la mujer: ablación de clítoris, imposición del burka, limitar el acceso a la educación por el género o las castas que impiden el total desarrollo del ser humano por razones sociales.
Muchas de las guerras que han asolado nuestro planeta se han debido a cuestiones culturales y religiosas, por ello es necesario abrir nuestras mentes y nuestros corazones hacia otras culturas que, posiblemente, no pongan en valor los mismos conceptos que tenemos en Occidente, como podría ser la interrelación con la naturaleza de los pueblos indígenas de América, la espiritualidad oriental, la música y la danza africanas, así como las manifestaciones artísticas que a lo largo de los siglos han ido creando los diferentes pueblos. 
La Iglesia desde sus comienzos ha reconocido esta inmensa riqueza fruto del amor de Dios: “Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: «Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier nación el que le teme y practica la justicia le es grato.” (Hch10, 34-35)
 Por su parte, el Concilio Vaticano II realizó un reconocimiento explícito del valor de las diferentes culturas: “Múltiples son los vínculos que existen entre el mensaje de salvación y la cultura humana. Dios, en efecto, al revelarse a su pueblo hasta la plena manifestación de sí mismo en el Hijo encarnado, habló según los tipos de cultura propios de cada época. […] Fiel a su propia tradición y consciente a la vez de la universalidad de su misión, puede entrar en comunión con las diversas formas de cultura; comunión que enriquece al mismo tiempo a la Iglesia y a las distintas culturas” (GS 58).
La Iglesia, en nuestros días, no es ajena al reconocimiento de este don de Dios, reconoce, como puede verse, por ejemplo, en el Documento de la Secretaría General del Sínodo "¿Cómo ser una Iglesia sinodal en misión?”: “El “lugar” en el que la Iglesia está llamada a vivir la comunión, la participación y la misión está constituido por muchos “lugares” […]. La relación con Jesucristo -mediador y plenitud de toda la revelación- es siempre contextual: “tiene lugar”. El “lugar”, en este sentido, es generador de la experiencia creyente.” 
 
La Comisión Diocesana de Justicia y Paz se adhiere al espíritu de este día en que se busca el diálogo entre las diferentes culturas y el valor que las mismas suponen para el desarrollo de la humanidad.
Disfrutemos de la interculturalidad y oremos para que sepamos valorar nuestras diferencias para así construir un mundo mejor. 
 
Pilar de la Rosa
Secretaria de la Comisión Diocesana de Justicia y Paz Madrid